Un lugar sagrado creado por y para los estudiantes como un espacio y  una oportunidad para transformar lenguajes, conceptos y prácticas basándonos en un manejo correcto de datos e información y en una apuesta desde el conocimiento y el corazón.

Es así como construimos una convivencia desde el cuidado común con sentido crítico y creativo.

 

El proceso se puede ver como una rueda en movimiento.

Cada estudiante, cada profesor, cada padre, cada miembro de la comunidad hace lo suyo para entre todos: “hacer las paces” como uno solo. La meta final es una sociedad justa y pacífica en la cual los conflictos, que ocurren naturalmente, son manejados en una forma sana y constructiva, que además contribuye en la formación de los estudiantes y de su construcción como ciudadanos moralmente comprometidos con su sociedad y su País.

REVISTA OBSERVATORIO DE PAZ – JUNIO 2017