El acto mismo de fundación del Colegio fue “nombrarlo” y al bautizarlo se posee el corazón propio de lo que somos:
Colegio
Del latín collegium: “conjunto de colegas, comunidad de enseñanza”.
Hacienda
Del latín facienda, gerundio de facere que en su origen significaba “lo que ha de hacerse; lo que hay que hacer; los quehaceres y oficios”.
Alcaparro
“Árbol de la familia de Caparidáceas, perenne, con flores vistosas y grandes y con largos estambres con filamentos violetas”.
Impulsadas por su mutuo interés en la educación y su voluntad de servicio, Rosa Cecilia Caro, su hermana Constanza y la amiga de ambas, María Teresa Botero, decidieron fundar un colegio. Era el año de 1992. Aunque podría pensarse lo contrario, les costó menos trabajo definir los principios pedagógicos y la filosofía del colegio, que el nombre. Básicamente, porque todas tenían en claro qué clase de institución deseaban y, sobre todo, qué tipo de estudiantes querían formar, pero ninguna se había preocupado por encontrar un nombre. Una de aquellas casualidades de la vida que en principio parece insignificante, pero que finalmente resulta cargada de sentido, les dio el nombre: precisamente, cerca de la casa donde estaban reunidas alguien había visto un letrero con la palabra Alcaparros.
En esa misma casa, en las colinas de Suba, al norte de Bogotá, once profesores comenzaron a dictarle clase a los 36 alumnos con los que comenzó el Colegio. Cinco años más tarde, tras un crecimiento que superaba las expectativas de todos, la sede se trasladó a Casablanca, una inmensa casa colonial rodeada de bosques en donde se acomodaron 200 estudiantes y 20 profesores.
Aunque todos se habían encariñado con la nueva sede y se sentían muy a gusto en ella, el rápido aumento del número de alumnos los llevó a buscar una sede más grande. La mejor alternativa fue construirla en un hermoso valle enclavado en las montañas de La Calera, un municipio al nororiente de Bogotá. Con diseños de Esperanza Caro, inspirados en la arquitectura japonesa y armonizados con el medio ambiente, se construyeron los salones de preescolar, primaria, escuela media y bachillerato, el comedor y el edificio de administración. Allí llegaron en el 2003 más de 300 estudiantes.
Actualmente, son más de 700 estudiantes y cerca de 80 profesores, además de todo el personal de servicios generales y administrativo, quienes disfrutan de esta sede cuyas instalaciones se continúan ampliando y mejorando, teniendo muy presente nuestra misión y el compromiso adquirido con cada uno de los estudiantes y sus familias.
Rosa Cecilia Caro R.
Filosofa y educadora, U. del Rosario, U. of New York at Stony Brook
Constanza Caro de Casas
Psicóloga, U. Javeriana, Master U. de Nebraska
María Teresa Botero M.
Literatura y filosofía, U. Javeriana, U. del Rosario
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